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Joseph Pilates creo un método de entrenamiento el cual adaptó y perfecciono para un publico muy concreto, en su mayoría, bailarines profesionales, personas entrenadas desde temprana edad, con una gran destreza corporal, armonía en sus movimientos, una naturalidad y elegancia junto con una trabajada flexibilidad.

Hace ya años me hice la pregunta si una sesión de entrenamiento diseñada para mejorar las destrezas de un bailarin profesional como Angel Corella mejoraría el día a día de cualquiera de mis clientes. La respuesta no fue nada clara, pero si suficientemente confusa como para que no me la quitase de la cabeza en mucho tiempo. Puede/depende…

El método Pilates llego a nosotros hace ya unas décadas en forma de secuencia coreografiada. Hoy por hoy, todavía existen muchas escuelas y estudios, que enseñan esa secuencia tal cual la enseño el maestro. Lo cual me suscita otra duda, ¿si el participante ha cambiado, porque el método sigue siendo el mismo?

Fueron tantas las dudas y las luchas internas hasta que un día leyendo uno de tantos libros que he leído sobre el método, leí una frase de Michael King “cuando estudias mucho el método terminas realizando tu propio método Pilates” y aunque no se si yo lo he estudiado lo suficiente si tengo claro que las necesidades de mis alumnos difieren de las necesidades del publico original de Pilates.

De ahí no nació mi método, sino la lógica para diseñar mis clases. Y creo que mis alumnos y los tuyos seguro que tienen las mismas necesidades. Por ello uso el método Pilates adaptándolo a ese puede/depende, hay ejercicios que me sirven tal cual, y otros que necesito adaptar, y la verdad que también hay alguno que no hago.

Con todas esas dudas en el camino de la respuesta empecé a estudiar lo que como entrenador debía de entender como entrenamiento funcional y fue cuando más claro lo tuve. La pirámide del rendimiento de Gray Cook y la teoría Joint by Joint me abrieron los ojos dándome las claves necesarias para saber como usar los ejercicios de Pilates para la mejora de los patrones de movimiento de mis alumnos. Y pensar ¿porque si realizo una rotación torácica en cuadrupedia en mis sesiones de Pilates estoy dejando de hacer Pilates?

 En este camino he tenido presente una gran frase que un día escuche, sin recordar hoy bien quien me la dijo; “los ejercicios de Pilates no son mas que herramientas” y cuantas más herramientas tengas y mejor sepas usarlas mejor mecánico serás.

Mis clases no las diseño buscando ejercicios que unir, sino analizando necesidades que trabajar. Te enseño alguna de ellas:

LA RESPIRACIÓN – El patrón más básico y complejo de todos los patrones existentes en tu cuerpo. Involucrada en tu posición, en tu movimiento y en tu estabilidad. Paso a paso guio a mis alumnos, desde su patrón natural diario, hacia un patrón más funcional. Les pido tranquilidad para incorporar esta respiración en su día a día, y no me canso de decir, que no guíes a tus alumnos sobre cuando hay que respirar sino como hay que respirar.

MOVILIDAD DE COLUMNA – Quien a lo largo de su día no tiene la necesidad de desperezarse, estirarse, encogerse… Comenzar con unos movimientos de movilidad global de la columna me parece de lo más básico, ejercicios como el gato, o shoulder brigde articulando vertebra a vertebra me resultan un autentico placer sensitivo y una gran necesidad. A nivel torácico nunca deberían de faltar rotaciones y extensiones, podemos aprovechar la cuadrupedia para realizar una rotación y extensión. Tu columna tiene diferentes movimientos, y a lo largo de tu clase todos deberían de ser trabajados.

CADERA – articulación con una necesidad inherente de movimiento a la vez que de estabilidad. Para esto el repertorio cuenta con una infinidad de posibilidades, en diferentes posiciones. El ejercicio one leg circle, me parece uno de los ejercicios más interesantes e inteligentes del método, fácil de adaptar al nivel o características de cualquier alumno. Trabajo de movilidad de cadera, con necesidad de estabilidad central. Su realización en El suelo dota al participante de una base propioceptiva para su realización y autocorrección. Pero muchas veces pienso, que hay que salir de la esterilla. Y este ejercicio nos brinda el desafío de poder realizarlo de pie, flexionando la rodilla, buscando la movilidad de la cadera y la estabilidad de la región lumbopelvica, restando el suelo, involucramos al plano transversal, plano donde nuestro alumno no suele ser fuerte porque no solemos movernos en el.

HOMBROS – Este complejo articular al igual que la cadera necesita mantener su amplia gama de movimientos y que estos tengan un alto grado de estabilidad. La buena movilidad de este va a depender de la estabilidad que demos a la cintura escapular y de la movilidad torácica. Necesidad básica para el 100% de tus alumnos el trabajo de rotación externa, que puede ser tendido supino con los codos a 90º y que ese mismo movimiento se convierte en todo un reto si lo haces en sedestación.

CORE – hay tanto que contar sobre el trabajo bueno y necesario que debieses de realizar en tus clases para mejorar esta entidad funcional, que mejor te lo cuento en otro articulo.

No me olvido de muchas otras articulaciones, las cuales también trabajo en mis sesiones, solo que no quiero alargarme demasiado, te dejo aquí pinceladas para que podamos seguir charlando.

Mi gran objetivo en las sesiones son mis alumnos, y lo que busco es la manera de que sus cuerpos se muevan mejor para que cada vez se puedan mover más. Y por supuesto tratando desde el respeto al método, ya que como siempre digo; me flipa el método Pilates!!!


Cardio y entrenamiento de fuerza no tienen que ser mutuamente excluyentes, se pueden hacer en combinación. La investigación ha demostrado que ambos deben incorporarse a un programa de entrenamiento para producir los mejores resultados posibles en términos de desarrollo físico, sin mencionar la mejora en la salud del corazón, la composición corporal y la longevidad.

El hecho es que estos dos se complementan. Muchas de las acciones que realizamos durante nuestras rutinas diarias se basan en tener un sistema cardiorrespiratorio eficiente y en musculatura desarrollada. Los ejemplos son numerosos: jugar con tus hijos, pasear al perro o correr para tomar el autobús son acciones que se basan principalmente en el ejercicio aeróbico; Por otra parte transportar la compra, levantar muebles, levantarse del suelo y hacer reparaciones en el hogar dependen más del desarrollo muscular. Puede ser una sorpresa, pero esto también es cierto para una actividad como subir las escaleras. La fuerza muscular tiene un papel mucho mayor que el cardio para determinar si puede soportar un tramo de escaleras completo sin sudar ni respirar.

Para la mayoría de las personas, la elección entre la cantidad de tiempo que uno necesita dedicar a un tipo de ejercicio cardiovascular contra el entrenamiento de resistencia depende de lo que más disfruta uno mismo. Desde una perspectiva de salud, es seguro decir que el mejor ejercicio es el que disfruta hacer y continuarás haciendo. Dicho esto, el entrenamiento correcto para cada persona dependerá de sus objetivos de condición física y de su salud individual.

 

Salud muscular

Las células musculares, también conocidas como fibras musculares, se dividen en dos categorías principales: tipo 1 (también conocida como de contracción lenta o aeróbica) y tipo 2 (conocida como de contracción rápida o anaeróbica). Cuando se hace ejercicio cardiovascular de baja intensidad que dura más de unos pocos minutos, el cuerpo generalmente utiliza fibras musculares tipo 1.

Las fibras que están directamente enganchadas son las que se adaptan al estrés. La forma en que se adaptan es aumentando el número y el tamaño de las mitocondrias, que son las que proporcionan la energía necesaria a las células musculares. Todas estas adaptaciones están destinadas a aumentar la resistencia del músculo.

Por otro lado, el ejercicio cardiovascular de alta intensidad a alta velocidad, así como el entrenamiento de fuerza de alta intensidad, funciona principalmente con las fibras musculares tipo 2, aunque este tipo de ejercicios también funciona con las fibras tipo 1 aunque en menor medida. El proceso de adaptación de la fibra muscular se conoce como hipertrofia (crecimiento muscular). Los elementos contráctiles de cada fibra muscular crecen, lo que al final hace que todo el músculo se haga más grande. A medida que estos elementos contráctiles crecen, todo el músculo puede contraerse mejor, lo que se traduce en un aumento de la potencia y la fuerza.

 

Niveles de grasa corporal

Todos los tipos de entrenamiento disminuyen los niveles de grasa corporal al utilizar las reservas disponibles de energía . El entrenamiento cardiovascular, especialmente el tipo de estado estable y baja intensidad disminuye los niveles de grasa corporal al gastar calorías. La principal variable de entrenamiento que determina cuántas calorías quemará durante su entrenamiento, independientemente del tipo de entrenamiento, es la intensidad.

En un estudio publicado en 2013 Journal of Sports Science & Medicine, los participantes que realizaron una sesión de ejercicios de fuerza de intervalo de 20 minutos que incluyó burpees, flexiones de brazos, zancadas y sentadillas quemaron un promedio de 15 calorías por minuto, que es casi el doble del El gasto de un largo trote. Cuanto mayor sea la intensidad del entrenamiento, mayor será el número de calorías quemadas durante el entrenamiento. Además, se ha encontrado que el cuerpo quema aún más calorías después del entrenamiento a medida que sus sistemas fisiológicos se recuperan. También conocido como consumo excesivo de oxígeno después del entrenamiento, es una gran ventaja para su entrenamiento. Vale la pena señalar que aunque el entrenamiento de alta intensidad es solo una pequeña parte del gasto calórico total, sigue siendo importante.

Sin embargo, este entrenamiento de fuerza de alta intensidad es único porque tiene un efecto indirecto sobre la pérdida de grasa al aumentar la masa muscular magra. El tejido muscular magro aumenta la tasa metabólica general, lo que le permite quemar más calorías a largo plazo durante y después de sus entrenamientos. Hubo un estudio realizado en Harvard que examinaba la obesidad. Le siguieron 10.000 participantes masculinos durante 12 años. Los investigadores descubrieron que los hombres que hacían cualquier tipo de entrenamiento de resistencia ganaban menos grasa alrededor de su abdomen en comparación con los hombres que pasaban la misma cantidad de tiempo cada semana haciendo ejercicios cardiovasculares convencionales.

 

Salud cardiovascular

Es bastante lógico que con un nombre como ‘ejercicio cardiovascular’, este tipo de entrenamiento tenga grandes beneficios para la salud de su corazón. Sin embargo, también es importante tener en cuenta que todos los tipos de entrenamiento aumentan la carga de trabajo en el corazón y los pulmones y pueden considerarse cardiovasculares hasta cierto nivel. Aunque “cardiovascular” es el término más común, el término “aeróbico” es el más científicamente preciso para las actividades físicas como el ciclismo y el running.

Ambas actividades han demostrado ofrecer muchos beneficios. De los dos, el ejercicio cardiovascular o aeróbico tiene un mayor impacto directo que la fuerza o el ejercicio anaeróbico, ya que desarrolla la aptitud aeróbica con mayor eficacia, que es la capacidad del cuerpo para transportar oxígeno de manera eficiente a los tejidos y usarlo. Un estudio de 2011 publicado en The American Journal of Cardiology concluyó que el entrenamiento aeróbico es la forma más efectiva de entrenamiento para mejorar la salud cardiovascular y metabólica.

Por otro lado, la fuerza o el entrenamiento anaeróbico y todas las adaptaciones neuro-musculares que ocurren con él, tienen un impacto más indirecto en la salud de su corazón. Indirecto significa que al aumentar la cantidad de masa muscular, el sistema cardiovascular tiene más volumen físico para almacenar sangre, lo que a su vez disminuye la presión arterial en las paredes de las arterias.

Al disminuir los niveles de grasa visceral , el entrenamiento de fuerza también disminuye en gran medida el riesgo de enfermedad cardíaca. De hecho, independientemente del porcentaje de grasa corporal, tener un exceso de grasa visceral aumenta drásticamente el riesgo de enfermedad cardiovascular, según un estudio de 2016 publicado en el Journal of the American College of Cardiology.

Otro estudio de 2014 publicado en el Journal of American College of Cardiology concluyó que correr solo 10 minutos al día a una velocidad lenta disminuyó significativamente el riesgo de muerte por todas las causas. Al comparar ambos tipos de entrenamiento, se ha encontrado que una persona que realiza solo entrenamiento cardiovascular y no entrenamiento de fuerza tendría más probabilidades de aumentar su vida útil en comparación con alguien que solo hace entrenamiento de fuerza.

En cualquier caso, se debe alentar a las personas a realizar ambas formas de capacitación, ya que se complementan totalmente entre sí. Esto es especialmente cierto para las personas mayores cuya salud general depende de niveles adecuados de equilibrio y fuerza para prevenir accidentes y caídas y todas las complicaciones que resultan de las lesiones relacionadas con las caídas. Esto se debe a que, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, los accidentes por caídas son la principal causa de lesiones y muerte entre la población de 65 años y más.

Estudios recientes han demostrado que mantener la masa muscular a medida que envejece, para lo cual necesita levantar pesas, es uno de los principales indicadores de cuánto tiempo vivirá y cuánta salud tendrá en esos años. Un estudio de 2017 encontró que, cuando se trata de medir la salud general, la masa muscular magra es un mejor indicador incluso que el índice de masa corporal.

Ambos tipos de ejercicio tienen sus propios beneficios únicos y funcionan bastante bien cuando se combinan. Por la tanto haz los dos!!!


Grandes cantidades de estrés, ya sea agudo o crónico, que superan la tolerancia y la capacidad de recuperación pueden llevar al agotamiento. En entrenamiento, llamamos a este estado “sobreentrenamiento”; estrés acumulado que causa una respuesta negativa en lugar de positiva al entrenamiento que resulta de una incapacidad para recuperarse. El paso del estrés productivo al sobreentrenamiento es el resultado de la fatiga acumulada. Hay signos y síntomas que pueden indicar un sobreentrenamiento. Prestar atención a estos puede permitirte cambiar y manejar tu estrés antes de que se agrave.

“Si el estrés en el cuerpo es demasiado grande, ya sea en intensidad, duración o frecuencia, el cuerpo no podrá adaptarse adecuadamente y se producirá agotamiento. . .   En la práctica, esta preocupación es más aplicable a intermedios y avanzados: los principiantes generalmente carecen de la fuerza y ​​la resistencia suficientes para trabajar en intensidades y duraciones que podrían producir estos niveles de estrés.

Fisiológicamente, el propósito de cualquier sesión de entrenamiento es hacer hincapié en el cuerpo para que resulte la adaptación. El entrenamiento físico es beneficioso solo mientras obliga al cuerpo a adaptarse al estrés del esfuerzo físico. Si el estrés no es suficiente para sobrecargar el cuerpo, entonces no se produce ninguna adaptación. Si el estrés es tan grande que no se puede tolerar, se producen lesiones o un entrenamiento excesivo. Las mejoras más importantes en el rendimiento se producen cuando se introducen los estreses de ejercicio apropiados en el programa de entrenamiento de un individuo.

El estrés puede ser apropiado o inadecuado, productivo o improductivo, lo que significa que puede hacerte mejor, más fuerte, más rápido o hacer exactamente lo contrario.  Pero el cambio positivo o la adaptación es uno de los dos resultados posibles de estrés significativo. La diferencia entre una interrupción que conduce a cambios beneficiosos y una que conduce al agotamiento y el sobreentrenamiento es una cuestión de grado y tolerancia.

Grandes cantidades de estrés, ya sea agudo o crónico, que superan la tolerancia del aprendiz a ese estrés y la capacidad de recuperación pueden llevar al agotamiento. En términos de entrenamiento, tendemos a llamar a este estado “sobreentrenamiento”, estrés acumulado que causa una respuesta negativa en lugar de positiva al entrenamiento que resulta de una incapacidad para recuperarse. El estrés que provoca el agotamiento puede ser agudo o crónico. Los ejemplos de agotamiento agudo incluyen fracturas, esguinces y distensiones. El agotamiento crónico (sobreentrenamiento) es más sutil e incluye fracturas por estrés, problemas emocionales y una variedad de lesiones de tejidos blandos “.

Ten en cuenta que el sobreentrenamiento no es sinónimo de lesión. Si bien el sobreentrenamiento puede resultar en lesiones, las lesiones pueden provenir de otras cosas además del estrés del entrenamiento. El agotamiento agudo puede resultar en una fractura o en un músculo estirado o desgarrado. El agotamiento del entrenamiento es cuando el estrés deseado supera su tolerancia.

El paso del estrés productivo al sobreentrenamiento es mucho más a menudo el resultado de la fatiga acumulada. Hay signos y síntomas que pueden indicar un sobreentrenamiento. Prestar atención a estos puede permitirte hacer cambios antes de que el estrés se agrave.

 

El nivel de avance de la formación de un levantador es uno de los principales principios organizativos de la programación. El umbral mínimo para el estrés productivo en alguien que nunca ha levantado antes es muy bajo. Los principiantes se hacen más fuertes con un estrés relativamente bajo.

Los novatos tampoco son lo suficientemente fuertes como para exagerar el estrés. Para un principiante, podemos elegir los levantamientos más estresantes, aquellos que utilizan la mayoría de la masa muscular en el rango de movimiento más largo, lo que nos permite levantar el mayor peso, y usar un volumen relativamente alto y un programa de alta intensidad como la progresión lineal del principiante. . ¿Por qué? Porque en este caso, “alta intensidad” es solo relativa a las capacidades de la persona, no a su capacidad o potencial. Esto hace que la progresión lineal del principiante sea una herramienta conveniente de capacitación y recolección de datos. Al cambiar gradualmente una variable, como el peso en la barra, podemos encontrar el nivel en el que el levantador se adapta al entrenamiento y el nivel en el que han comenzado a acumular fatiga que perdura más allá de un solo entrenamiento. .

Durante la fase de principiante de entrenamiento, el umbral crítico del levantador se mueve constantemente hacia arriba; Se necesita más estrés para hacerte más fuerte cuanto más fuerte te vuelves.

Tu tolerancia al estrés también cambia con tu nivel de entrenamiento. Tu cuerpo no solo se adapta para sobrevivir al estrés, sino que también se adapta para recuperarse del estrés. Por lo tanto, a medida que el umbral crítico para el estrés aumenta constantemente, también lo hace la capacidad de recuperación.

El problema es que la capacidad de recuperación es fluida y única. ¿Qué tal dormiste anoche? ¿Cuánta proteína comiste? ¿Cómo es tu vida laboral? ¿Qué otras aficiones tienes? Estas preguntas serían interesantes para saber más acerca del estrés de una persona. A veces parece que casi todo lo que hace se basará en su capacidad de recuperación general. No hay dos personas que experimentarán o reaccionarán ante el mismo estrés de la misma manera. Por lo tanto, en el extremo superior de nuestra zona de entrenamiento, tenemos que explorar su capacidad de recuperación y estar atentos a los signos de estrés excesivo acumulado.

Afortunadamente, el sobreentrenamiento no es un problema para los principiantes o incluso para la mayoría de los levantadores intermedios. Para los principiantes, la zona es lo suficientemente amplia como para no ser de mucha preocupación, a menos que el levantador tenga una cantidad significativa de historial de entrenamiento del que pueda basarse. Entonces, son un principiante condicional, pero incluso entonces el manejo adecuado del programa para novatos es preventivo. La zona se estrecha a medida que avanzas. Los márgenes de mejora son estrechos a expensas de una gran cantidad de estrés en el entrenamiento y tanto la capacidad como el riesgo de superación son posibles para los levantadores avanzados. Trabaja muy duro para obtener ganancias relativamente pequeñas, es lo suficientemente fuerte y está lo suficientemente bien entrenado para superar sus propios niveles de tolerancia.

Para los levantadores no competitivos, los peligros del sobreentrenamiento provienen del lado de la recuperación, en lugar del lado del estrés, del entrenamiento. Cuando tienes externo o improductivo que afecta tu capacidad para recuperarte del estrés del entrenamiento, corres el riesgo de agotamiento físico y mental.

Afortunadamente, un registro de entrenamiento y un poco de información pueden ayudarlo a adaptarse a medida que observa posibles problemas. Hay síntomas físicos y psicológicos de sobreentrenamiento que debe vigilar, especialmente si la vida fuera del entrenamiento ha cambiado significativamente. A continuación se presentan algunos síntomas reconocidos de sobre-entrenamiento. Sin embargo, debes tener en cuenta que cada uno de estos puede provenir de otros problemas subyacentes que pueden requerir ayuda médica profesional:

  1. Aumento de la frecuencia cardíaca en reposo: algunas fuentes indican que un aumento prolongado de 5 latidos por minuto en la frecuencia cardíaca en reposo es un signo típico de sobreentrenamiento.
  2. Pérdida de peso inexplicable: Esta es una señal de que tu cuerpo ya no reacciona al estrés del entrenamiento de manera predecible y puede ser un signo de sobreentrenamiento.
  3. Sed prolongada o excesiva: cambios en su consumo de líquidos durante la noche. Y la falta de transpiración durante los entrenamientos, cuando generalmente sudabas mucho, son cambios que deben notarse.
  4. Alteración de los patrones de sueño: la interrupción del sueño normal puede ser tanto una causa como un síntoma de sobreentrenamiento.
  5. Un “malestar psicológico general”: Si de repente no puedes mantener tu programa de entrenamiento o muestras apatía hacia el entrenamiento de fuerza, esto es una señal de que no todo está bien.

La mejor manera de tratar el sobreentrenamiento es a través de la prevención. Los cambios de dosis mínima efectiva en tu programa a lo largo del tiempo son una excelente medida preventiva porque evitan cambiar demasiadas variables o cambiar la tensión general de tu programa de forma repentina y de una manera que no puedes manejar. Sin embargo, si has experimentado un aumento reciente en el estrés improductivo y luego muestras los signos anteriores, AHORA es un buen momento para hablar con tu entrenador o autoevaluar si tu entrenamiento está ayudando o perjudicando la adaptación al estrés que estás experimentando.

Sigue tu propio progreso e identifica cuándo puedes o no estar atravesando niveles de estrés que no puedas manejar. Más no siempre es mejor. El estrés aumenta con el tiempo, pero debes ser consciente de esos aumentos, medirlos y observarlos y tomar una dosis buena, mínima y efectiva de entrenamiento.


La llegada de la primavera sirve como un recordatorio de que el verano está a la vuelta de la esquina, lo que significa que todos están en la cinta de correr, montando en bicicleta, o haciéndo entrenamiento de fuerza o cualquier tipo de ejercicio en un esfuerzo por obtener el cuerpo de playa antes del verano.

Entrar en una rutina de ejercicios cómoda puede ser difícil sin la mentalidad y las herramientas adecuadas para el éxito, así que abandona las dietas de moda y sigue algunas de estas pautas para deshacerte de ese peso invernal y tener un mejor físico.

 1.  Crea un plan realista y alcanzable.

A todos nos encantaría perder 3 Kg. en una semana o correr 5 Kilómetros cada mañana, pero de manera realista, estos objetivos son demasiado grandes para hacer al inicio de un plan de acondicionamiento físico y lo establecerán para el fracaso. Para lograr resultados duraderos, intenta comenzar con pequeños cambios. La incorporación de estos cambios en tu ejercicio y dieta, de manera consistente a lo largo del tiempo, te permitirán formar hábitos saludables y acostumbrarte a ellos.

 2.  Consulta con tu médico si llevas tiempo inactivo

Si tiene alguna enfermedad física, problemas de espalda, articulaciones etc…  asegúrate de consultar con tu médico/nutricionista antes de crear su plan de ejercicio y nutrición para evitar complicaciones.

 3.  Tómalo día a día.

Debido a que nuestra mente toma de 17 a 21 días para formar un hábito, estas dos primeras semanas serán cruciales para crear un plan de ejercicios efectivo. En lugar de tomar cada semana a la vez, desglosa tus metas por día.

Decir “correré 5 Kms  hoy” o “evitaré alimentos procesados ​​hoy” son objetivos alcanzables a corto plazo que tu mente y tu fuerza de voluntad pueden manejar. Día a día, construir esos objetivos. Antes de que te des cuenta, será más fácil de lo que parecía

 4.  Sigue tu progreso

Entender lo que estás comiendo y cómo estás haciendo ejercicio es una forma clave de identificar hábitos saludables y poco saludables. Durante la primera semana, haz un seguimiento de todo: Ingesta de alimentos, las repeticiones y series de ejercicios, el tiempo de correr una distancia, etc. , y al final de la semana, reconoce los patrones poco saludables y encuentra formas de hacerlos más saludables. Después de un mes, mira tu primera semana y hasta dónde has llegado. El éxito será tu mejor motivación para seguir adelante.

 5.  Establece un objetivo final y recompénsate

La motivación es la clave del éxito, y encontrar maneras saludables y efectivas de mantenerse enfocado en tu plan de ejercicios es la mejor manera de ver los resultados. Establecer un objetivo como el verano o ajustarte a esos pantalones del año anterior te mantendrán enfocado.

 6.  Hacer ejercicio puede ser más fácil de lo que piensas: ¡no te desanimes!

Aunque ponerse en forma parece abrumador, incluso los cambios más pequeños en tu rutina te ayudarán a tonificarte. No aparques cerca de tu destino para forzarte a andar un poco o camina un rato durante tu hora de comida. Planea una noche activa con amigos en lugar de salir a cenar. ¡Los cambios pequeños pero efectivos llevarán a los resultados que siempre has deseado si te mantienes motivad@.


El fitness ha crecido y evolucionado en los últimos tiempos de una manera vertiginosa y dentro de él, las figuras más demandadas son los entrenadores personales e instructores de Pilates.

¿La posibilidad de convertirte en uno de ellos ha estado dando vueltas en tu mente? Si es así, que sepas que no tienes que ser joven, delgado, ágil o muy fuerte. Lo más importante es tu actitud y que tengas pasión por ello, y no solo por practicarlo, sino por pasar el conocimiento a otros.

Este no es un camino rápido ni fácil. Se necesita un tiempo considerable, un compromiso real para entrenar y mucho trabajo.

Si estás dispuesto a asumirlo, sería una buena opción hacerte varias preguntas para ayudarte a decidir.

1. ¿Eres una persona de personas?

La comunicación visual, verbal y kinestésica (lenguaje corporal) se lleva a cabo entre el cliente y el instructor todo el tiempo, lo que hace de ello una experiencia íntima e interactiva. Además, el entrenamiento personal es muy físico. El tacto es a veces parte de la instrucción, sobre todo en pilates, y ciertamente es parte de la capacitación de los instructores. La conclusión es que no necesariamente tienes que ser una persona extrovertida para ser entrenador, sino que tienes que estar dispuesto a participar plenamente con tus alumn@s. Si no puedes soportar tocar la espalda sudorosa o los pies descalzos, toma una pausa y vuelve a evaluar.


2. ¿Te gusta enseñar?

Como con la mayoría de las disciplinas, la enseñanza es diferente a hacerlo uno mismo. Tómate un momento para considerar si te apasiona hacer ejercicio físico en el gimnasio (lo cual es fantástico) o si estás realmente interesado en la enseñanza a otros. Entrenar a otros requiere mucha energía y atención enfocada en los demás. Tal vez te sorprenda saber que una de las quejas más comunes de los instructores es que es difícil encontrar tiempo para entrenar ellos. Sin embargo, una vez que te comprometas con ser instructor, eres responsable de comprender la profundidad y amplitud de lo que ello significa. ¿Estás interesado en la anatomía, la fisiología y el funcionamiento interno del cuerpo? Ten en cuenta que la buena capacitación no escatima en la ciencia detrás del movimiento. Una vez que completes tu capacitación, no debes pensar que ahí habrá acabado todo, sino más bien lo contrario: Habrás empezado un camino de educación y aprendizaje continuo que no acabará nunca.

3. ¿Estás motivado? Es posible que un nuevo instructor pueda ser contratado a tiempo completo, pero ese no es un escenario muy común. Es más probable que como nuevo instructor empieces a tiempo parcial e impartas clases y consigas clientes privados gradualmente. Dependiendo de dónde vivas y de los contextos disponibles en los que puedas enseñar, es posible que tengas que hacer mucha promoción personal para convertir tu pasión en tu profesión.

Esperamos que este artículo te haga reflexionar en tu decisión.


Hoy día, sigue habiéndo muy pocas mujeres en la zona de pesas y menos en la de “peso libre”. Se “asustan” al ver las pesas, aún muchas creen que con tocar un par de mancuernas, van a desarrollar una gran masa muscular y perder la feminidad: Nada hay más lejos de esto.

El objetivo en la mujer debería ser el mismo que en el hombre: reducir el porcentaje graso y mantener o aumentar la masa muscular. Esto es lo que debemos buscar, y no sólo bajar de peso.

Los beneficios para mujeres de entrenar con pesas son entre otros:

  • Incrementar el metabolismo
  • Reducir el porcentaje graso
  • Aumentar la masa muscular
  • Menor riesgo de ciertas enfermedades, como la osteoporisis.

Muchas mujeres sigues pensando que es cierto el mito de que si levantan pesas como los hombres se van a poner como ellos y esto no es cierto. La mujer no produce grandes cantidades de testosterona, igual que el hombre, la cual es necesaria para el desarrollo muscular. Y segundo, muchas mujeres no ingieren las calorías necesarias para promover el aporte de energía que enfatice la creación de nuevos tejidos musculares.

Tanto la mujer como el hombre responden de igual manera a un entrenamiento de fuerza, aunque obviamente, existen diferencias en cuanto a masa y niveles hormonales, además de la propia fuerza muscular.

¿Cómo deben entrenar las mujeres?

Podrían entrenar con una rutina torso/tren inferior, o bien una cuerpo completo. Sin duda, son las de mejor resultado para una mujer. Esta forma de división permite entrenar la musculatura con la suficiente frecuencia. Además, estarán estimulando una gran cantidad de músculos en cada sesión, por lo que su metabolismo se verá muy beneficiado, incrementando su ratio de trabajo. Lo deberán hacer sobre todo con ejercicios básicos como sentadillas, preses, pesos muertos etc… y con una intensidad media/alta entre 8 y 12 repeticiones. Asímismo, no deben abusar del cardio, ya que esta demostrado científicamente que el entrenamiento de fuerza “quema” más calorías que el cardio. Interesante, sería que combinaran el entrenamiento de pesas, seguidas de algo de cardio que podría ser caminar rápido o hacer un HIIT de corta duración (15-20 min. Máximo).


Sabemos que la hipertrofia se produce cuando la síntesis de la proteína es mayor a la degradación de esta. Este proceso viene dado por tres puntos que Brad Shoenfeld mostro hace ya unos años. Tensión mecánica, estrés metabólico y daño muscular.

En este articulo no me voy a centrar en cual de estos aspectos es el mas importante. Si bien al principio se creía que los tres tenían la misma importancia, Posteriormente diferentes estudios demostraron que la tensión mecánica es el que juega el papel más importante y que el estrés metabólico es una consecuencia de dicha tensión.

En este articulo de lo que quiero hablar es; sobre el papel del daño muscular para el aumento de la masa muscular.

Es obvio que el daño es necesario para que el cuerpo tenga la necesidad de recuperación y supercompensación.  Pero volvemos a encontrarnos con el daño muscular es también una resultante o consecuencia de la tensión mecánica

Un aumento del daño muscular conlleva un aumento en la proliferación de células satélites. Dichas células son de vital importancia para la regeneración muscular.

Es por esto por lo que fácilmente podemos llegar a la errónea conclusión de que un aumento en el daño muscular supondrá un aumento en la proliferación de células satélites, por lo que habrá una mayor reparación y como consecuencia, mayores ganancias de masa muscular. Pero no es así, cuando hay exceso de daño muscular el aumento de células satélites esta mas encaminado hacia la reparación que hacia el crecimiento. Es decir que el objetivo en ese caso de dichas células ira más encaminado a la reparación del tejido y no al aumento de este.

La conclusión que podemos sacar es que el daño muscular excesivo no va en relación con la hipertrofia. Ya que ese exceso de daño producirá que los esfuerzos de nuestro organismo vayan encaminados a la reparación y no al crecimiento. (Ismael Galancho 2017) un exceso de daño muscular hace que la síntesis proteica post-entreno de fuerza este destinada a la regeneración más que al crecimiento (Damas et al 2016)

Es más, ese exceso de daño muscular puede ser un limitante para aumentar frecuencia y volumen.

Podemos concluir con la idea expresada en diciembre de 2017 en el European Journal of Applied physiology “the development of skeletal muscle hypertrophy through resistance training: the role of muscle damage and muscle protein synthesis” que cierra diciendo que el daño muscular no puede, con la evidencia actual, considerarse como un factor determinante para la hipertrofia muscular.

Damas F, Libardi CA, Ugrinowitsch C. The development of skeletal muscle hypertrophy through resistance training: the role of muscle damage and muscle protein synthesis. Eur J Appl Physiol, 2017

  • Damas F et al (2016) Early resistance training-induced increases in muscle cross-sectional area are concomitant with edema-induced muscle swelling. Eur J Appl Physiol 116:49–56
  • Damas et al (2017). The development of skeletal muscle hypertrophy through resistance training: the role of muscle damage and muscle protein synthesis. Eur J Appl Physiol

 


Este  problema afecta a la gran mayoría, ya que la mayor parte de la población en algún momento de su vida ha hecho una dieta hipocalórica, pero más del 50% de la población recupera más grasa de la que perdió estando  “a dieta” con el tiempo.

Esto refleja que es muy complicado cambiar los hábitos de las personas con sobrepeso. Con la palabra “dieta” lo único que se consigue es que lo veamos como una disciplina severa y después de un tiempo siguiéndola la persona vuelve a comer igual que antes ganando incluso más peso del que perdió.

Cuando hacemos una dieta hipocalórica nuestro cuerpo pone en marcha una serie de mecanismos compensatorios que dan lugar a la reducción de los niveles de: Leptina, Hormonas tiroideas, Testosterona y Gasto calórico de la persona y se incrementan los niveles de Grelina y la sensación de hambre.

Con la reducción de niveles de leptina nuestro cuerpo gastará menos cantidad de grasa al ralentizarse nuestro metabolismo y al aumentar los niveles de Grelina se produce un aumento de la sensación de hambre y de alimentos altos en calorías.

Al reducir nuestra ingesta de calorías para perder grasa, se produce una adaptación por parte de nuestro cuerpo gastando menos calorías Aunque si bien es verdad que esta adaptación lleva su tiempo, al principio perderemos grasa sin problema las primeras semanas. Después de eso, llega una etapa de “mantenimiento“, donde las calorías consumidas y gastadas se nivelan y por último, subimos ligeramente las calorías que consumimos, sin llegar a consumir las calorías que consumíamos al principio, sin embargo, nuestras calorías gastadas siguen constantes.

Con esto lo que sucede es que aumentamos nuestro % de grasa corporal. En algunos casos al ver que estamos recuperando peso sufrimos ansiedad, y liberamos más cortisol aumentando la probabilidad de los “atracones”. Con esto el resultado puede ser una ganancia de grasa mayor de la que perdimos inicialmente.

Por lo cual, la mejor solución podría ser el ejercicio físico. Este puede ser de baja Intensidad como caminar, elíptica etc… que en un principio funciona para perder grasa, pero el cuerpo se adapta a este tipo de ejercicio y con el tiempo gastamos la mitad de calorías que al principio con el mismo volumen de ejercicio, ya que el cuerpo se vuelve más eficiente necesitando menos energía para realizar el mismo trabajo.

Si por el contrario realizamos ejercicio de alta Intensidad que está demostrado que quema más calorías que el de baja intensidad, ya que además que quema más grasas durante el entrenamiento lo más importante es que acelera nuestro metabolismo y gasta más grasa durante el resto del día. Además la adaptación al entrenamiento de alta intensidad es mucho más difícil, ya que se aumenta el consumo de oxígeno.

Dicho esto vemos que la dieta es muy importante pero no en tanta medida como pensamos, ya que nuestro cuerpo, nos demuestra que no sólo basta una dieta hipocalórica para perder grasa. Tal vez por esto, las personas que hacen una ingesta calórica baja y entrenamiento constantes aumentan su porcentaje de grasa corporal, debido a que su metabolismo se ralentiza.

Por ello, el entrenamiento a alta intensidad debe un factor imprescindible para la pérdida de grasa, donde no solo tiene cabida el de tipo HITT, ya que una simple sentadilla o press de banca con un peso moderado para una persona poco entrenada, de avanzada edad u obeso, puede ser de alta intensidad para ellos.

Con toda esta información lo que deberíamos hacer es combinar ejercicio de alta y de baja intensidad. Y ver la pérdida de grasa como algo más que reducir calorías y correr sin ningún tipo de control.

 

 


Esto no es otro artículo sobre lo fuerte que te vas a poner o sobre los milagros de la química. Esto en un artículo de concienciación al sentido común. Esto es un artículo que pretende poner en común los estudios oficiales y la “broscience”, la “old school” y las nuevas tendencias, pero sobretodo, que trata de dar unas pautas saludables y poner como base la longevidad y la calidad de vida como punto de partida para todo lo demás. El concepto del principio de adaptación rige todas y cada una de nuestras células. Las fibras musculares, como unidad por excelencia adaptativa, crecen, se desarrollan, comunican y modifican según lo que les demandamos. Esta extraordinaria capacidad es variable según varios factores tales como la actividad física realizada y su intensidad, la genética y sí, también la nutrición. Si queremos construir un edificio recio y duradero, debemos usar materiales adecuados. Es por ello, que la nutrición, como base de obtención de materiales adecuados para construir y reparar nuestro “edificio” particular cobra gran importancia. Esta variable es continua durante toda nuestra vida. Un adecuado aporte de proteínas, grasas e hidratos de carbono se hará fundamental para que las obras se den en la medida adecuada. No menos importantes son los micronutrientes (vitaminas, minerales, fibra, carotenos…) que se encargarán del aprovechamiento y función de estos materiales. Cada vez más estudios demuestran que la fuerza no está relacionada directamente con la cantidad y tamaño de las fibras musculares, sino con el tipo de fibras existentes (I o II y subtipos), su capacidad y velocidad de contracción y esto a su vez, con la conexión entre las mismas fibras y las neuronas motoras que conectan directamente con el sistema nervioso periférico y central. Otros estudios añaden que la fuerza es la cualidad que más y mejor se puede entrenar durante toda la vida, tiene menos interferencias sobre las demás capacidades físicas y genera mayores beneficios a nivel orgánico y hormonal. Por ello, parece lógico afirmar que la fuerza es natural y que tenemos una amplia capacidad para adaptarnos a ella. Dicho esto, es responsabilidad de todo atleta de fuerza o aficionado a ella respetar los principios básicos de la adaptación saludable a ella a saber: entrenamiento, alimentación y descanso. Lo que me atañe en este artículo es tratar de explicar cómo fomentar la producción de fuerza a través de la alimentación y qué alimentos son los más indicados para ello. Vamos allá: Lo primero es entender que una alimentación lo más natural y ecológica posible repercutirá en nuestra capacidad de recuperación. Tomar alimentos enteros o integrales, garantiza incorporar el alimento con todas sus nutrientes esenciales además de aquellos que nos ayudan a la metabolización de hidratos de carbono, proteínas y grasas. Es por eso, que cuando ingerimos azúcar blanco decimos que son “calorías vacías”, porque nos aportan únicamente hidratos de carbono (simples en su mayoría) sin incorporar otro tipo de sustancias necesarias para su uso adecuado en el organismo. Tanto el azúcar blanco como el integral contienen el mismo número de hidratos de carbono, pero el segundo tiene vitaminas, minerales…que mejoran y facilitan su hidrólisis, digestión y metabolismo posterior. Es el primer punto que debemos tener claro, evitemos los alimentos vacíos. La diferencia de potencial generado en las fibras nerviosas y musculares está directamente relacionado con los minerales ingeridos en la dieta. Cuando el aporte de minerales es óptimo en la dieta, la capacidad de contracción, reclutamiento de fibras, transmisión del impulso nervioso y recuperación será mejor. Además de todo ello, habrá un retraso de la fatiga por mejora de los mecanismos de efecto tampón y eliminación de sustancias de deshecho. Son muy importantes el Hierro, el Calcio, el Zinc, el Fósforo y a destacar, el Magnesio. Alimentos ricos en minerales fundamentales para el entrenamiento de fuerza son: germinados, frutos secos, algas, vegetales y frutas. El complejo de vitaminas B es fundamental cuando se lleva a cabo un entrenamiento de fuerza. En muchas ocasiones, se asocia este complejo al consumo de carnes, pero esto no es del todo cierto. Este complejo vitamínico mejora la contractilidad muscular, la generación de fuerza y la regeneración. Antes de nada, decir que no está reñido el entrenamiento de fuerza con ser vegetariano, aunque es muy probable que se necesite suplementación de este complejo y más concretamente de la vitamina B12 (aunque realmente es una vitamina sintetizada por bacterias de la propia flora intestinal y con una correcta nutrición y un sistema inmune fuerte no sería necesario). Algunos de los alimentos más ricos en este complejo son: cereales integrales, legumbres y alimentos de origen animal. Siguiendo con las vitaminas, la C es la vitamina por excelencia, ya que mejora la absorción del Hierro, es uno de los mayores antioxidantes del organismo, mejora la calidad de la piel, dientes, pelo y esqueleto porque mejora la fijación del Calcio y sobre todo, influye mucho en la producción de energía en la mitocondria al estar íntimamente relacionado con el ciclo de Krebs. Se data la CDR de vitamina C entre 80 – 100 mg para un adulto, aunque en el caso de deportistas y en función del tipo de actividad física y el estrés oxidativo al que estemos expuestos, cabe la posibilidad de que haya que aumentarla. Los alimentos más ricos en Vitamina C son: todos los vegetales (especialmente los coloreados). El Magnesio, es uno de los minerales más importantes relacionados con el ejercicio, ya que se localiza en huesos, músculos y tejido nervioso, afectando a la contractilidad pero sobre todo a la relajación neuromuscular, a la calidad muscular (en sinergia con las vitaminas del grupo B) y a la calidad del sueño. Sus fuentes dietéticas son: frutos secos, cereales integrales, legumbres, verduras en general y mariscos. Para finalizar, para los menos crédulos, os ofrezco un par de estudios interesantes que hablan del aumento de fuerza y la importancia de la correcta toma de proteínas en la dieta (más no es mejor) para mejorar la fuerza del agarre y prevención de la sarcopenia (pérdida de masa muscular) tanto en ancianos(1) como en jóvenes(2). Comida real, cargada de nutrientes y en su correcta proporción es la clave para una correcta adaptación y mejora de la fuerza durante toda la vida útil del individuo, además de la mejora de la calidad de vida en enfermos de cáncer(3).

(1)https://link.springer.com/chapter/10.1007/978-3-319-58652-6_10

(2) http://www.e-balonmano.com/ojs/index.php/revista/article/viewFile/340/pdf

(3) https://link.springer.com/article/10.1007/s00520-018-4082-8


Hace unos días impartiendo una formación un alumno me dice, “pero Angel cualquiera puede entrenar a otro.” A lo que yo respondí; “cierto, cualquier tonto es capaz de coger al atleta más completo y hacerle un entrenamiento que lo agote y lo llené de agujetas…. Pero no cualquiera es capaz de coger a otra persona y diseñarle un programa de ejercicios que lo eduque, que se adapte a sus necesidades, a sus objetivos y a su nivel, y que le de beneficios. El entrenador personal tiene más trabajo fuera que dentro del gimnasio”

Y porque os cuento esto, muy sencillo. Ser entrenador personal es mucho más que contar repeticiones, mucho más que dar una palmada en la espalda, mucho más que tener un físico llamativo o comercial. Ser entrenador personal es mucho más complejo que eso.

Ser entrenador personal es tener una serie de conocimientos, competencias, saber hacer, capacidades, ser un buen comunicador, saber escucha, etc… El entrenamiento personal es un mundo que avanza a pasos agigantados y que crece tanto en número como en estructura. Me refiero a que dentro de esta profesión hay ramas diferentes, es decir que no todos los entrenadores se dedican a desarrollar esta profesión en el mismo terreno. Hay entrenadores especializados en fuerza, otros en deportes de resistencia, otros en actividades mente cuerpo etc… Algunos trabajan para grandes instalaciones deportivas, otros a domicilios y otros en parques. Es decir, afortunadamente dentro de nuestro sector cada vez hay mayor diversidad.

Pero todos tenemos o mejor dicho deberíamos de tener no solo una base común de conocimientos sino también una serie de cualidades necesarias para el desarrollo de nuestro trabajo.

No es el objetivo de este articulo exponer las competencias o la formación que una persona debe de adquirir para el desarrollo del entrenamiento personal y creo que todos estamos de acuerdo a que esas competencias son mucho más que saber entrenar. (aunque me asombra la cantidad de personas que deciden formarse en esta área sin haberse puesto primero a entrenar)

En este artículo me gustaría hablar sobre algo diferente que son las habilidades y actitudes que debes de tener para ser un gran entrenador personal.

  • Comunicación, no dudo que tengas claro lo que quieres decir, pero ¿sabes transmitirlo? Transmitir las instrucciones necesarias en el momento justo. Transmitir no solo instrucciones, sino sensaciones y contagiar a tu cliente la pasión por la actividad física que tu deberías de tener.
  • Escucha activa, yo tengo la patente del entreno-terapia. Piensa que una persona realiza actividad física por muchos motivos, entre ellos desestresarse, salir de la rutina etc.. y tú eres parte de eso.
  • Planificación, muchas veces veo a entrenadores mirar hacia los lados de la sala viendo cual puede ser el siguiente ejercicio. ¿Crees que tu cliente no se da cuenta de que estas improvisando?
  • Empatía, la empatía, según mi percepción, es algo que no se puede trabajar y que no la puedes tener con todo el mundo. Pero lo que si debes de hacer es potenciar todo lo positivo que veas en tu cliente.
  • Motivación, esto es lo que más me gusta y lo que creo que más puede costar, Ser un buen motivador. Tienes claro que es la motivación? Yo tengo claro; que no es la motivación. La motivación no es un grito, ni una palmada, ni un “tu puedes” mientras miro mi móvil. Siempre entiendo la motivación como una necesidad que tiene mi cliente para que yo lo guie, y esa instrucción en el momento justo, es la motivación.
  • Realista, no vender humo ni engañar a nadie. Saber plantear objetivos realistas y no crear falsas expectativas.

Para hablarte de la actitud voy a citar parte de un capítulo de un libro que me gusta mucho, “vivir la vida con sentido” de Victor Kuppers

“hay veces que conocemos a una persona y al cabo de tres segundos pensamos: ¡Uau! ¡ole, ole y ole! En otras ocasiones, conocemos a personas que también en tres segundos pensamos: uffff… Todos somos bombillas con patas…. Pero no todos transmitimos lo mismo, en la vida hay personas que son bombillas de 30.000 vatios y personas que van fundidas… Nos gustan las personas que van a 30.000, las que transmiten alegría, entusiasmo, optimismo, honestidad, serenidad, transparencia, confianza, esas personas brutales que de vez en cuando tenemos la suerte de conocer.”

Para transmitir sensaciones durante un entrenamiento el entrenador tiene que ser una persona que principalmente disfrute entrenando, para mi esa es uno de los grandes secretos de todo buen entrenador, nunca dejar de disfrutar con su entrenamiento.

Con este artículo no quiero dar la impresión de que no veo importante la formación de un buen entrenador personal. Todo lo contrario, me parece básico, esencial una buena formación. Tener una buena base e ir actualizándola me parece de los grandes pilares para el éxito en esta profesión. No debemos olvidar que trabajamos con personas y que el diseño de un entrenamiento personal requiere del estudio de muchas variantes.

El entrenamiento personal es un negocio al alza, pero requiere de la persona algo tan simple y tan difícil como pasión por la actividad física. “uno de los mayores errores que se cometen es provocar un entusiasmo forzado. Uno no elige sus pasiones, las pasiones lo eligen a uno”. Jeff Brezos

 

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