FEDA Madrid

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Trabajar en una oficina plantea ciertos riesgos para la salud. Los trabajos de escritorio sedentarios pueden causar dolores de espalda, dolores musculares y problemas en las articulaciones. Hay un número creciente de enfermedades relacionadas con el trabajo porque las personas ignoran estos síntomas y no pueden remediarlo. Aparte de la enfermedad física, trabajar en una oficina también puede causar estrés. Las presiones de la oficina, como una fecha límite inminente o un jefe exigente, son perjudiciales para la salud mental. Una buena manera de ayudar al cuerpo a luchar y hacer frente a estos males es practicar Pilates.

Las personas que llevan un estilo de vida sedentario corren el riesgo de tener problemas relacionados con el corazón. La postura mala y rígida también puede dañar los músculos y los huesos alrededor de la espalda y el cuello. Éstos son algunos de los problemas de salud que a menudo sufren los trabajadores de oficina…

• Síndrome del túnel carpiano y epicondilitis: las personas a menudo sufren el síndrome del túnel carpiano debido a demasiado. La acción repetitiva de sus manos que puede causar daño a los nervios, músculos, ligamentos y huesos en la muñeca, así como en antebrazos.
• Dolor en la parte baja de la espalda: Estar sentado horas delante de un ordenador puede dañar la columna vertebral y los músculos de la espalda baja. Aparte de estar sentado por un tiempo prolongado, una mala postura también puede causar dolores de espalda. Estos factores pueden crear estrés en las áreas musculares y óseas en la parte baja de la espalda que también afectarán otras partes del cuerpo.
• Dolor en las articulaciones: permanecer inmóvil durante mucho tiempo disminuirá la eficiencia de las articulaciones. Una articulación en particular, los flexores de la cadera, experimentarán un endurecimiento y acortamiento si permanecen estáticos durante demasiado tiempo. Esto creará estrés y dolor en la región inferior del cuerpo.
• Estrés: la ansiedad relacionada con el trabajo es reconocida como una condición médica que puede tener consecuencias a largo plazo. Puede conducir a enfermedades debilitantes, como apoplejía, fatiga e inquietud. Los factores comunes que resultan en estrés son la fecha límite, la carga de trabajo, la administración, el entorno físico etc…

¿Podría ser PILATES la solución?
La solución más práctica para este problema es asignar un tiempo para hacer ejercicio o una actividad recreativa activa para darle al cuerpo el fortalecimiento necesario que necesita. Pilates es una forma popular de ejercicio que puede ayudar a fortalecer los núcleos musculares estabilizadores. Estos núcleos musculares son responsables de proporcionar la alineación correcta de la columna vertebral. Es una forma de terapia física que estira y fortalece los grupos musculares principales al tiempo que promueve el buen equilibrio del cuerpo. Con Pilates podrás Aumentar la flexibilidad. fortalecer el core, disminuir el estrés, conseguir una postura corporal correcta
El ejercicio es necesario para crear un estilo de vida más equilibrado, y Pilates es un buen comienzo para vivir y promover una vida laboral saludable y significativa.


La llegada de la primavera sirve como un recordatorio de que el verano está a la vuelta de la esquina, lo que significa que todos están en la cinta de correr, montando en bicicleta, o haciéndo entrenamiento de fuerza o cualquier tipo de ejercicio en un esfuerzo por obtener el cuerpo de playa antes del verano.

Entrar en una rutina de ejercicios cómoda puede ser difícil sin la mentalidad y las herramientas adecuadas para el éxito, así que abandona las dietas de moda y sigue algunas de estas pautas para deshacerte de ese peso invernal y tener un mejor físico.

 1.  Crea un plan realista y alcanzable.

A todos nos encantaría perder 3 Kg. en una semana o correr 5 Kilómetros cada mañana, pero de manera realista, estos objetivos son demasiado grandes para hacer al inicio de un plan de acondicionamiento físico y lo establecerán para el fracaso. Para lograr resultados duraderos, intenta comenzar con pequeños cambios. La incorporación de estos cambios en tu ejercicio y dieta, de manera consistente a lo largo del tiempo, te permitirán formar hábitos saludables y acostumbrarte a ellos.

 2.  Consulta con tu médico si llevas tiempo inactivo

Si tiene alguna enfermedad física, problemas de espalda, articulaciones etc…  asegúrate de consultar con tu médico/nutricionista antes de crear su plan de ejercicio y nutrición para evitar complicaciones.

 3.  Tómalo día a día.

Debido a que nuestra mente toma de 17 a 21 días para formar un hábito, estas dos primeras semanas serán cruciales para crear un plan de ejercicios efectivo. En lugar de tomar cada semana a la vez, desglosa tus metas por día.

Decir “correré 5 Kms  hoy” o “evitaré alimentos procesados ​​hoy” son objetivos alcanzables a corto plazo que tu mente y tu fuerza de voluntad pueden manejar. Día a día, construir esos objetivos. Antes de que te des cuenta, será más fácil de lo que parecía

 4.  Sigue tu progreso

Entender lo que estás comiendo y cómo estás haciendo ejercicio es una forma clave de identificar hábitos saludables y poco saludables. Durante la primera semana, haz un seguimiento de todo: Ingesta de alimentos, las repeticiones y series de ejercicios, el tiempo de correr una distancia, etc. , y al final de la semana, reconoce los patrones poco saludables y encuentra formas de hacerlos más saludables. Después de un mes, mira tu primera semana y hasta dónde has llegado. El éxito será tu mejor motivación para seguir adelante.

 5.  Establece un objetivo final y recompénsate

La motivación es la clave del éxito, y encontrar maneras saludables y efectivas de mantenerse enfocado en tu plan de ejercicios es la mejor manera de ver los resultados. Establecer un objetivo como el verano o ajustarte a esos pantalones del año anterior te mantendrán enfocado.

 6.  Hacer ejercicio puede ser más fácil de lo que piensas: ¡no te desanimes!

Aunque ponerse en forma parece abrumador, incluso los cambios más pequeños en tu rutina te ayudarán a tonificarte. No aparques cerca de tu destino para forzarte a andar un poco o camina un rato durante tu hora de comida. Planea una noche activa con amigos en lugar de salir a cenar. ¡Los cambios pequeños pero efectivos llevarán a los resultados que siempre has deseado si te mantienes motivad@.


Hay mucha información relacionada con el ejercicio físico y que se puede considerar como falsa, y muchos consejos son simplemente mitos. Muchos de estos mitos sobre el ejercicio causan confusión entre los principiantes del Fitness. Los mitos más conocidos son los siguientes

1.La grasa corporal es el resultado del consumo de grasa en la dieta.

Este gran error es por el cual gran cantidad de practicantes del Fitness basan su dieta en una ingesta de grasas muy baja. Esta razón también es por la que las marcas de alimentación comercializan sus productos como alimentos “saludables” bajos en grasa cuando en realidad esos mismos alimentos están cargados de azúcares y no son tan saludables.

La verdad sobre la grasa corporal es que es el resultado de la ingesta total de calorías. En pocas palabras, cuando consume más calorías de las que su cuerpo puede usar como energía, esa cantidad excesiva de calorías se almacena como grasa. Es así de simple.

2. Cuanto más bajo es el porcentaje de grasa corporal que tengas,  más saludable estarás.

Por mucho que queramos admitir que esto es cierto, en realidad no lo es. El hecho de tener un porcentaje de grasa ínfimo se ve muy bien, pero tener un porcentaje muy bajo de grasa corporal durante todo el año es igual de estresante para tu cuerpo que tener un alto nivel de grasa corporal.

Nuestro cuerpo necesita un nivel básico de grasa corporal para proteger los órganos y asegurar su funcionamiento normal. Llevar niveles muy bajos de grasa corporal también puede causar un desequilibrio hormonal, al igual que llevar niveles altos de grasa corporal. Las mujeres necesitan al menos 11% a 14% de grasa corporal, y los hombres al menos 6-10% de grasa corporal para funcionar correctamente. Por debajo de estas cifras salvo que sea temporal no es recomendable

3. Cuando pierdes grasa, puedes hacerlo de partes específicas de tu cuerpo.

Es imposible apuntar a una parte específica del cuerpo y reducir el exceso de grasa solo en esa parte. Al reducir el exceso de grasa, tu cuerpo o genética, determinarán dónde se reducirá primero la grasa, independientemente de los ejercicios o dietas que hagas. Casi siempre la pérdida de grasa ocurre primero en la cara, cuello, pecho y brazos. En los hombres el último lugar donde la pérdida de grasa sucede es en la barriga. En las mujeres el lugar más problemático son los muslos.  

4. Cuando dejas de hacer ejercicio, los músculos se convierten en grasa.

Las fibras musculares y las células de grasa son dos cosas diferentes y ninguna de ellas puede convertirse en la otra. Muchos de los principiantes ganan peso como resultado de gastar un número menor de calorías debido a la actividad reducida, mientras que al mismo tiempo siguen consumiendo la misma cantidad de calorías que cuando estaban activos. 

5. Cuánto más sudo más grasa pierdo.

Este mito es uno de los más extendidos y nada más lejos de la realidad. Cuando se suda el cuerpo lo hace para regular la temperatura corporal. Si se pudiera quemar grasa tumbado en el sofá con una faja abdominal sería un chollo.


Hoy día, sigue habiéndo muy pocas mujeres en la zona de pesas y menos en la de “peso libre”. Se “asustan” al ver las pesas, aún muchas creen que con tocar un par de mancuernas, van a desarrollar una gran masa muscular y perder la feminidad: Nada hay más lejos de esto.

El objetivo en la mujer debería ser el mismo que en el hombre: reducir el porcentaje graso y mantener o aumentar la masa muscular. Esto es lo que debemos buscar, y no sólo bajar de peso.

Los beneficios para mujeres de entrenar con pesas son entre otros:

  • Incrementar el metabolismo
  • Reducir el porcentaje graso
  • Aumentar la masa muscular
  • Menor riesgo de ciertas enfermedades, como la osteoporisis.

Muchas mujeres sigues pensando que es cierto el mito de que si levantan pesas como los hombres se van a poner como ellos y esto no es cierto. La mujer no produce grandes cantidades de testosterona, igual que el hombre, la cual es necesaria para el desarrollo muscular. Y segundo, muchas mujeres no ingieren las calorías necesarias para promover el aporte de energía que enfatice la creación de nuevos tejidos musculares.

Tanto la mujer como el hombre responden de igual manera a un entrenamiento de fuerza, aunque obviamente, existen diferencias en cuanto a masa y niveles hormonales, además de la propia fuerza muscular.

¿Cómo deben entrenar las mujeres?

Podrían entrenar con una rutina torso/tren inferior, o bien una cuerpo completo. Sin duda, son las de mejor resultado para una mujer. Esta forma de división permite entrenar la musculatura con la suficiente frecuencia. Además, estarán estimulando una gran cantidad de músculos en cada sesión, por lo que su metabolismo se verá muy beneficiado, incrementando su ratio de trabajo. Lo deberán hacer sobre todo con ejercicios básicos como sentadillas, preses, pesos muertos etc… y con una intensidad media/alta entre 8 y 12 repeticiones. Asímismo, no deben abusar del cardio, ya que esta demostrado científicamente que el entrenamiento de fuerza “quema” más calorías que el cardio. Interesante, sería que combinaran el entrenamiento de pesas, seguidas de algo de cardio que podría ser caminar rápido o hacer un HIIT de corta duración (15-20 min. Máximo).


Sabemos que la hipertrofia se produce cuando la síntesis de la proteína es mayor a la degradación de esta. Este proceso viene dado por tres puntos que Brad Shoenfeld mostro hace ya unos años. Tensión mecánica, estrés metabólico y daño muscular.

En este articulo no me voy a centrar en cual de estos aspectos es el mas importante. Si bien al principio se creía que los tres tenían la misma importancia, Posteriormente diferentes estudios demostraron que la tensión mecánica es el que juega el papel más importante y que el estrés metabólico es una consecuencia de dicha tensión.

En este articulo de lo que quiero hablar es; sobre el papel del daño muscular para el aumento de la masa muscular.

Es obvio que el daño es necesario para que el cuerpo tenga la necesidad de recuperación y supercompensación.  Pero volvemos a encontrarnos con el daño muscular es también una resultante o consecuencia de la tensión mecánica

Un aumento del daño muscular conlleva un aumento en la proliferación de células satélites. Dichas células son de vital importancia para la regeneración muscular.

Es por esto por lo que fácilmente podemos llegar a la errónea conclusión de que un aumento en el daño muscular supondrá un aumento en la proliferación de células satélites, por lo que habrá una mayor reparación y como consecuencia, mayores ganancias de masa muscular. Pero no es así, cuando hay exceso de daño muscular el aumento de células satélites esta mas encaminado hacia la reparación que hacia el crecimiento. Es decir que el objetivo en ese caso de dichas células ira más encaminado a la reparación del tejido y no al aumento de este.

La conclusión que podemos sacar es que el daño muscular excesivo no va en relación con la hipertrofia. Ya que ese exceso de daño producirá que los esfuerzos de nuestro organismo vayan encaminados a la reparación y no al crecimiento. (Ismael Galancho 2017) un exceso de daño muscular hace que la síntesis proteica post-entreno de fuerza este destinada a la regeneración más que al crecimiento (Damas et al 2016)

Es más, ese exceso de daño muscular puede ser un limitante para aumentar frecuencia y volumen.

Podemos concluir con la idea expresada en diciembre de 2017 en el European Journal of Applied physiology “the development of skeletal muscle hypertrophy through resistance training: the role of muscle damage and muscle protein synthesis” que cierra diciendo que el daño muscular no puede, con la evidencia actual, considerarse como un factor determinante para la hipertrofia muscular.

Damas F, Libardi CA, Ugrinowitsch C. The development of skeletal muscle hypertrophy through resistance training: the role of muscle damage and muscle protein synthesis. Eur J Appl Physiol, 2017

  • Damas F et al (2016) Early resistance training-induced increases in muscle cross-sectional area are concomitant with edema-induced muscle swelling. Eur J Appl Physiol 116:49–56
  • Damas et al (2017). The development of skeletal muscle hypertrophy through resistance training: the role of muscle damage and muscle protein synthesis. Eur J Appl Physiol

 


Este  problema afecta a la gran mayoría, ya que la mayor parte de la población en algún momento de su vida ha hecho una dieta hipocalórica, pero más del 50% de la población recupera más grasa de la que perdió estando  “a dieta” con el tiempo.

Esto refleja que es muy complicado cambiar los hábitos de las personas con sobrepeso. Con la palabra “dieta” lo único que se consigue es que lo veamos como una disciplina severa y después de un tiempo siguiéndola la persona vuelve a comer igual que antes ganando incluso más peso del que perdió.

Cuando hacemos una dieta hipocalórica nuestro cuerpo pone en marcha una serie de mecanismos compensatorios que dan lugar a la reducción de los niveles de: Leptina, Hormonas tiroideas, Testosterona y Gasto calórico de la persona y se incrementan los niveles de Grelina y la sensación de hambre.

Con la reducción de niveles de leptina nuestro cuerpo gastará menos cantidad de grasa al ralentizarse nuestro metabolismo y al aumentar los niveles de Grelina se produce un aumento de la sensación de hambre y de alimentos altos en calorías.

Al reducir nuestra ingesta de calorías para perder grasa, se produce una adaptación por parte de nuestro cuerpo gastando menos calorías Aunque si bien es verdad que esta adaptación lleva su tiempo, al principio perderemos grasa sin problema las primeras semanas. Después de eso, llega una etapa de “mantenimiento“, donde las calorías consumidas y gastadas se nivelan y por último, subimos ligeramente las calorías que consumimos, sin llegar a consumir las calorías que consumíamos al principio, sin embargo, nuestras calorías gastadas siguen constantes.

Con esto lo que sucede es que aumentamos nuestro % de grasa corporal. En algunos casos al ver que estamos recuperando peso sufrimos ansiedad, y liberamos más cortisol aumentando la probabilidad de los “atracones”. Con esto el resultado puede ser una ganancia de grasa mayor de la que perdimos inicialmente.

Por lo cual, la mejor solución podría ser el ejercicio físico. Este puede ser de baja Intensidad como caminar, elíptica etc… que en un principio funciona para perder grasa, pero el cuerpo se adapta a este tipo de ejercicio y con el tiempo gastamos la mitad de calorías que al principio con el mismo volumen de ejercicio, ya que el cuerpo se vuelve más eficiente necesitando menos energía para realizar el mismo trabajo.

Si por el contrario realizamos ejercicio de alta Intensidad que está demostrado que quema más calorías que el de baja intensidad, ya que además que quema más grasas durante el entrenamiento lo más importante es que acelera nuestro metabolismo y gasta más grasa durante el resto del día. Además la adaptación al entrenamiento de alta intensidad es mucho más difícil, ya que se aumenta el consumo de oxígeno.

Dicho esto vemos que la dieta es muy importante pero no en tanta medida como pensamos, ya que nuestro cuerpo, nos demuestra que no sólo basta una dieta hipocalórica para perder grasa. Tal vez por esto, las personas que hacen una ingesta calórica baja y entrenamiento constantes aumentan su porcentaje de grasa corporal, debido a que su metabolismo se ralentiza.

Por ello, el entrenamiento a alta intensidad debe un factor imprescindible para la pérdida de grasa, donde no solo tiene cabida el de tipo HITT, ya que una simple sentadilla o press de banca con un peso moderado para una persona poco entrenada, de avanzada edad u obeso, puede ser de alta intensidad para ellos.

Con toda esta información lo que deberíamos hacer es combinar ejercicio de alta y de baja intensidad. Y ver la pérdida de grasa como algo más que reducir calorías y correr sin ningún tipo de control.

 

 


El stress es un mecanismo de defensa ante ciertas amenazas. Cuando el organismo percibe un peligro potencial, las glándulas suprarrenales liberan adrenalina y cortisol (hormonas del estrés), que hacen que se acelere el corazón para bombear más cantidad de sangre hacia los músculos y otros órganos. Cuando desaparece la amenaza, el cerebro envía la orden de parar y el organismo vuelve a la calma… Ese stress mantenido en el tiempo es el que puede acarrear problemas de salud.

Un estudio del laboratorio Cinfa,  ha encontrado que más de 12 millones de ciudadanos en España tienen stress habitualmente. Y es aquí donde puede estar una de las claves de la epidemia de sobrepeso que hay en este país, y que afecta al 60% de la población, según la Revista Española de Cardiología.

No podemos saber el número exacto de kilos que cogemos en periódos de stress, pero para hacernos una idea, el efecto del stress es comparable al que tiene comer una hamburguesa gigante con queso o chocolateina grande, según se desprende de los trabajos de un equipo de científicos de la Universidad Brigham Young, en Utah (Estados Unidos).

A través de la comida conseguimos aliviar o evadir sensaciones negativas; y  generalmente optamos por un determinado tipo de productos altamente calóricos como los dulces.

Fernando Fernández-Aranda, coordinador de la Unidad de Trastornos de la Alimentación del Hospital de Bellvitge, en Barcelona. piensa que el estrés, por sí mismo, no engorda. Eso sí, admite que lo que puede engordar son las estrategias utilizadas para aliviarlo, unido a una vida sedentaria.

¿Y cuándo se produce esto? Nuria Guillén, dietista-nutricionista del hospital San Joan de Reus y profesora en la Universidad de Tarragona, lo explica: cuando optamos por comer como válvula de escape (ingesta emocional), “elegimos el dulce porque es agradable para el paladar, y una manera de paliar situaciones de ansiedad o desánimo por el placer que genera”.

Cuando el stress es crónico también afecta al sueño y produce insomnio, lo cual a su vez se asocia a una mayor ingesta calórica, y a dietas con más grasas y menos proteínas y a reducir frutas y verduras. Todos ellos, factores que predisponen a la obesidad y a desarrollar enfermedades relacionadas como diabetes o hipertensión.

¿Y entonces que debemos hacer para prevenir el stress?

En primer lugar reducir el consumo de cafeína, teína y bebidas energéticas y después evaluar las situaciones (si son o no estresantes), y activarnos solo ante las que de verdad lo requieran. Y, por último, aceptar una situación si no podemos cambiarla.


Esto no es otro artículo sobre lo fuerte que te vas a poner o sobre los milagros de la química. Esto en un artículo de concienciación al sentido común. Esto es un artículo que pretende poner en común los estudios oficiales y la “broscience”, la “old school” y las nuevas tendencias, pero sobretodo, que trata de dar unas pautas saludables y poner como base la longevidad y la calidad de vida como punto de partida para todo lo demás. El concepto del principio de adaptación rige todas y cada una de nuestras células. Las fibras musculares, como unidad por excelencia adaptativa, crecen, se desarrollan, comunican y modifican según lo que les demandamos. Esta extraordinaria capacidad es variable según varios factores tales como la actividad física realizada y su intensidad, la genética y sí, también la nutrición. Si queremos construir un edificio recio y duradero, debemos usar materiales adecuados. Es por ello, que la nutrición, como base de obtención de materiales adecuados para construir y reparar nuestro “edificio” particular cobra gran importancia. Esta variable es continua durante toda nuestra vida. Un adecuado aporte de proteínas, grasas e hidratos de carbono se hará fundamental para que las obras se den en la medida adecuada. No menos importantes son los micronutrientes (vitaminas, minerales, fibra, carotenos…) que se encargarán del aprovechamiento y función de estos materiales. Cada vez más estudios demuestran que la fuerza no está relacionada directamente con la cantidad y tamaño de las fibras musculares, sino con el tipo de fibras existentes (I o II y subtipos), su capacidad y velocidad de contracción y esto a su vez, con la conexión entre las mismas fibras y las neuronas motoras que conectan directamente con el sistema nervioso periférico y central. Otros estudios añaden que la fuerza es la cualidad que más y mejor se puede entrenar durante toda la vida, tiene menos interferencias sobre las demás capacidades físicas y genera mayores beneficios a nivel orgánico y hormonal. Por ello, parece lógico afirmar que la fuerza es natural y que tenemos una amplia capacidad para adaptarnos a ella. Dicho esto, es responsabilidad de todo atleta de fuerza o aficionado a ella respetar los principios básicos de la adaptación saludable a ella a saber: entrenamiento, alimentación y descanso. Lo que me atañe en este artículo es tratar de explicar cómo fomentar la producción de fuerza a través de la alimentación y qué alimentos son los más indicados para ello. Vamos allá: Lo primero es entender que una alimentación lo más natural y ecológica posible repercutirá en nuestra capacidad de recuperación. Tomar alimentos enteros o integrales, garantiza incorporar el alimento con todas sus nutrientes esenciales además de aquellos que nos ayudan a la metabolización de hidratos de carbono, proteínas y grasas. Es por eso, que cuando ingerimos azúcar blanco decimos que son “calorías vacías”, porque nos aportan únicamente hidratos de carbono (simples en su mayoría) sin incorporar otro tipo de sustancias necesarias para su uso adecuado en el organismo. Tanto el azúcar blanco como el integral contienen el mismo número de hidratos de carbono, pero el segundo tiene vitaminas, minerales…que mejoran y facilitan su hidrólisis, digestión y metabolismo posterior. Es el primer punto que debemos tener claro, evitemos los alimentos vacíos. La diferencia de potencial generado en las fibras nerviosas y musculares está directamente relacionado con los minerales ingeridos en la dieta. Cuando el aporte de minerales es óptimo en la dieta, la capacidad de contracción, reclutamiento de fibras, transmisión del impulso nervioso y recuperación será mejor. Además de todo ello, habrá un retraso de la fatiga por mejora de los mecanismos de efecto tampón y eliminación de sustancias de deshecho. Son muy importantes el Hierro, el Calcio, el Zinc, el Fósforo y a destacar, el Magnesio. Alimentos ricos en minerales fundamentales para el entrenamiento de fuerza son: germinados, frutos secos, algas, vegetales y frutas. El complejo de vitaminas B es fundamental cuando se lleva a cabo un entrenamiento de fuerza. En muchas ocasiones, se asocia este complejo al consumo de carnes, pero esto no es del todo cierto. Este complejo vitamínico mejora la contractilidad muscular, la generación de fuerza y la regeneración. Antes de nada, decir que no está reñido el entrenamiento de fuerza con ser vegetariano, aunque es muy probable que se necesite suplementación de este complejo y más concretamente de la vitamina B12 (aunque realmente es una vitamina sintetizada por bacterias de la propia flora intestinal y con una correcta nutrición y un sistema inmune fuerte no sería necesario). Algunos de los alimentos más ricos en este complejo son: cereales integrales, legumbres y alimentos de origen animal. Siguiendo con las vitaminas, la C es la vitamina por excelencia, ya que mejora la absorción del Hierro, es uno de los mayores antioxidantes del organismo, mejora la calidad de la piel, dientes, pelo y esqueleto porque mejora la fijación del Calcio y sobre todo, influye mucho en la producción de energía en la mitocondria al estar íntimamente relacionado con el ciclo de Krebs. Se data la CDR de vitamina C entre 80 – 100 mg para un adulto, aunque en el caso de deportistas y en función del tipo de actividad física y el estrés oxidativo al que estemos expuestos, cabe la posibilidad de que haya que aumentarla. Los alimentos más ricos en Vitamina C son: todos los vegetales (especialmente los coloreados). El Magnesio, es uno de los minerales más importantes relacionados con el ejercicio, ya que se localiza en huesos, músculos y tejido nervioso, afectando a la contractilidad pero sobre todo a la relajación neuromuscular, a la calidad muscular (en sinergia con las vitaminas del grupo B) y a la calidad del sueño. Sus fuentes dietéticas son: frutos secos, cereales integrales, legumbres, verduras en general y mariscos. Para finalizar, para los menos crédulos, os ofrezco un par de estudios interesantes que hablan del aumento de fuerza y la importancia de la correcta toma de proteínas en la dieta (más no es mejor) para mejorar la fuerza del agarre y prevención de la sarcopenia (pérdida de masa muscular) tanto en ancianos(1) como en jóvenes(2). Comida real, cargada de nutrientes y en su correcta proporción es la clave para una correcta adaptación y mejora de la fuerza durante toda la vida útil del individuo, además de la mejora de la calidad de vida en enfermos de cáncer(3).

(1)https://link.springer.com/chapter/10.1007/978-3-319-58652-6_10

(2) http://www.e-balonmano.com/ojs/index.php/revista/article/viewFile/340/pdf

(3) https://link.springer.com/article/10.1007/s00520-018-4082-8


El hombre que inspiró a millones de personas a seguir su popular método de trabajo de pequeño fue un niño frágil que padeció raquitismo y asma.  Aún con esas adversidades, desarrolló uno de los sistemas de entrenamiento más populares del mundo del fitness y la actividad física: EL MÉTODO PILATES. Era hijo de un padre gimnasta y de madre naturópata. Desde pequeño se interesó por su cuerpo y los límites físicos que el mismo podía alcanzar, tanto de fuerza como de flexibilidad. Su método de ejercicio mezcla diversas disciplinas como la gimnasia y el yoga, pero su fuente de inspiración tuvo origen en lo más básico del mundo animal.

¿QUÉ ES PILATES?

Es una forma de ejercicio que permite desarrollar la fortaleza de tu CORE, aumentar la flexibilidad y mejorar la postura de tu cuerpo. Con el paso de los años ha evolucionado y se pueden realizar utilizando el concepto de máquinas inventado por Pilates (el reformador, el barril, la silla o el trapecio) o en el suelo sobre una colchoneta, y con implementos.

A una de sus pupilas le contó que basó su método en un bebé y un gato, el primer día que entró al estudio de Pilates y su esposa Clara en Nueva York a finales de los años 50. Antes de llegar a Nueva York, Pilates vivió en Inglaterra donde fue boxeador y artista en un circo hasta el comienzo de la Primera Guerra Mundial. A raíz de esto, fue detenido en un campamento en la Isla de Man donde fue dando forma y evolucionando su sistema.

Allí estuvo más de tres años trabajando en el hospital y organizaba sesiones con los prisioneros para mejorar su condición física, basado en el movimiento y en la respiración. En ese período, aprovechando los resortes de los colchones, creó una máquina que permitiera a los heridos desde sus camas participar en las sesiones de ejercicio. Allí descubrió los beneficios de aprovechar la resistencia de los resortes para variar el grado de exigencia de los movimientos.

Una vez acabada la guerra se traslada a Estados Unidos en 1925, donde conoce a su esposa Clara en el viaje en barco, y abre un estudio. También publicó un libro, pero el auge de su método Pilates no llegaría hasta mucho después de su muerte en 1967.


Joseph H. Pilates nunca fue un gran negocio y nunca se promovió a él mismo. Murió con una figura atlética a la edad de 83 años decepcionado porque no había logrado uno de sus objetivos, que no era otro que lo que con el tiempo llegó: Que su método fuera reconocido en todo el mundo.

Tras la muerte de Joseph hubo un período de unos años en el que pareció que estuvo en peligro la continuidad de su método, pero gracias a varios “discípulos” suyos que siguieron practicándolo y la consciencia que se creó en la gente sobre los beneficios del ejercicio a finales de los años 70 y principios de los 80, el método Pilates se hizo popular en todo el mundo y raro es ver una ciudad o población en todo el mundo ya sea grande o pequeña donde no se practique.

 


¿QUÉ ES EL NEAT?

El NEAT (Non-exercise activity thermogenesis) es el gasto energético diario empleado en cualquier actividad no considerada como ejercicio físico. Es decir, del resto de actividades que realizamos a lo largo del día.

Estas actividades, según los estudios están más relacionadas con el gasto metabólico basal y la termogénesis inducida por la dieta que con el gasto producido por el ejercicio.

 

¿CUANTAS CALORIAS “QUEMAMOS” CON EL  NEAT?

Para entender la importancia del NEAT en el gasto calórico diario debemos de conocer los factores de ese gasto. Las necesidades energéticas de una persona se calculan con la suma de:

  1. Tasa Metabólica Basal (TMB)– Es la cantidad mínima de energía necesaria para realizar funciones vitales del organismo en reposo: procesos respiratorios, cardíacos, rendimiento, hepáticos, muscular, nervioso… Esta representa el 60-75% del gasto energético diario y en la misma influyen edad, sexo y composición corporal.
  2. Actividad física. Es un factor variable y depende del tipo de ejercicio, su duración y su intensidad.
  3. Termogénesis inducida por la dieta o acción termogénica. Es la energía necesaria para llevar a los procesos de digestión, absorción y metabolismo de los componentes de la dieta tras el consumo de alimentos en una comida.

En cualquier actividad cotidiana de la vida diaria se produce una pérdida de energía,. Actos como conducir, barrer, fregar etc… conllevan un gasto energético.

 

El gasto calórico producido por el Neat oscila entre 500 y 2000 kcal diarias. Estas deben de sumarse al Metabolismo basal, la termogenesis inducida entrenamiento y dieta. Por lo tanto, debemos evaluar el volumen del Neat de una persona y adaptarlo a la dieta y entrenamiento para producir una disminución de tejido adiposo.

 

¿COMO VALORO MI NEAT?

Hay dos formas:

  1. Una es una aplicación que podemos descargar para contabilizar pasos y escaleras subidas, como por ejemplo  “Google fit”.
  2. Otra es una pulsera de actividad con pulsometro, acelerómetro y sistema inercial que puede ser una Fit bit, garmin, polar etc…

¿CÓMO MEJORO EL NEAT?

Simplemente caminando más cada día. El minimo de pasos diario recomendado por la OMS es de 10.000. Lo probamos e intentamos subir los pasos cada semana.

 

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